La des-amortización de Mendizábal
¡Hola gente!
¿Cómo acabó la fiesta?
Para las que no estuvísteis, resumo: quedamos a las 22h en Gran Vía, fuimos a tomar algo a un bareto próximo al Topolino mientras hacíamos tiempo para ocupar la mesa que teníamos reservada. A las 23:30h tomamos asiento. A las 23:35, dudamos si cortarnos las venas al descubrir el timo del "menú navideño por 20 euros sin barra libre o 25 euros con eternos litros de alcohol". En cualquier caso, ¿cómo que 20 eurazos?. LO SIENTO. Reconozco que me sentí fatal y entoné el "mea culpa" pensando para mis adentros que no volvería a encargarme de organizar las cenas...
En fin, asumido el susto, atracamos las bandejas de comida y pedimos bebida sin parar (aunque se fuera acumulando sin pudor encima de la mesa... ¡había que amortizar!). Cenamos y cerramos el bar, siguiendo la estela de un enorme grupo de juerguistas que nos había amenizado la noche con todo el repertorio del disco "ñ".
Aire fresco. ¿Donde vamos? La fiebre del sábado noche... colas, bares petados, paso-de-pagar-entrada, y, por fin, una tarima que no dudamos en ocupar (sentando precedente). Un rato de chunda-chunda (Laurix se la gozó) y las 3 de la mañana. Optamos por cambiar de garito (no sin antes quedarnos pegados al videoclip de un trío subidito de tono). Encontramos hueco durante 20 minutos en otro garito de Chueca en el que, mientras unas jugaban al trivial en una máquina, el resto procurábamos bailar la música más rara jamás escuchada.
Se acabó lo que se daba. Las 3:30h y todos a la puta calle. Media hora de rigor frente al muro de las lamentaciones mientras comentamos la jugada y despertamos al hermano de Estefa para preguntarle por una canción de la que no sabíamos ni la música ni la letra. Mariluz se encuentra con "el gay de su pueblo". Bárbara es reclamada por su hermana y se marcha. Los demás nos dejamos llevar hasta Gran Vía con la intención de coger el búho-metro hasta casa de MSDíez.
"¡¡El L-5!!" fue lo último que oí antes de ser arrasada por una marabunta que no dudó en mirar atrás para despedirse de Rober y de mí, que habíamos manifestado nuestro deseo de irnos a la cama (cada cual a la suya, of course).
Hasta ahí puedo contar. Si alguien se anima a describir el resto, adelante. Yo quiero saber qué pasó.
Un abrazo enorme y hasta la próxima :)




