Después de El Escorial y Valencia, Trieste
Es curioso que ya haya experimentado en propias carnes aquello que estudiamos hasta la saciedad en la carrera. Lo pensaba hace unos días. Me refiero a la figura del enviado especial (no confundir con corresponsal, ¿acaso alguien se liaba con ello? Siempre nos daban la murga con lo mismo cuando desde el principio todo quedó claro). Resulta enriquecedor ir a un lugar, cubrir un determinado acontecimiento y venirte a tu ciudad. Es como si entrases corriendo dentro de una espléndida casa, te fijases con prisa en sus habitaciones y rincones y al minuto salieras por la puerta de la cocina. Un encuentro intenso por su fugacidad pero claro, demasiado breve.
Trieste me encantó. "La perla del Adriático" la llamaban. Es una de esas ciudades poco turísticas rebosantes de edificios perfectos y rincones donde perderse, llena de luz. Cuando fui tuve mucha suerte pues había como 22 grados, una delicia. Lo mejor de todo, ver la puesta de sol en el Adriático. Lástima que entonces la cámara me aguardase en el hotel (no olvidemos que estaba trabajando) :).
Besitos para todas
marian

4 Comments:
La perla del Adriático, la perla de las Antillas... cómo te gustan a ti las perlas! ;)
Qué bonito viaje, me alegro mucho
12:25 a. m.
Jejejeje... es verdad lo de las perlas! Jo, Marian, qué afortunada por eso de poder decir "he visto atardecer en el Adriático". Es genial! ¿Tienes más fotos?
Un besote
3:01 p. m.
Enhorabuena currante del placer. ¡Quién pudiera decirlo! Menos mal de mi hogar porque el resto es para adultos (y yo estoy inmersa en ese mundo sin quererlo)
PD: quién se apunta a un viaje por la menor de las Pitiusas, nos vamos Joan y yo (y aceptamos compañía) la semana que viene a Formentera, ya os haré un reportaje gráfico.
Y nos vemos pronto
6:11 p. m.
¡Por favor, que alguna actualice esto o terminaremos odiando Trieste con todas nuestras fuerzas!
¡Besito!
9:14 p. m.
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